Invento de la Campana

campana photo
Photo by Á. M. Felicísimo

También llamada “tintinábula”, en sus origenes cristianos. Es un instrumento musical de percusión determinado y un idiófono, su forma es de copa invertida y ahuecada que resuena acústicamente y vibra al ser golpeada.

El implemento utilizado para su funcionamiento generalmente va suspendido dentro de la propia campana, es vertical y se le conoce con el nombre de badajo o úvula, compuesto de una vara llamada caña y terminado en una bola que es la que golpea al instrumento. También puede utilizarse para su funcionamiento un mazo o en tiempos modernos un electromartillo, o en pequeñas campanas una pequeña esfera suelta encerrada dentro del cuerpo de la misma.

Las campanas, ya eran conocidas por los pueblos egipcios y asiáticos en forma de campanillas y usadas también por los griegos y los romanos, fueron adoptadas por la Iglesia Católica para convocar a los fieles por lo menos desde el siglo V.

Los romanos les dieron el nombre de “signum” y los cristianos las llamaron “tintinábula” porque servían para señalar o avisar la hora de las reuniones. Pero ya en el siglo VII, empezaron a llamarse campanas, como constan escritos de la época. En aquellos primeros siglos, debieron ser las campanas de reducido tamaño, según parece por las que han llegado hasta nosotros y por ciertas referencias de los historiadores. Pero con el tiempo, fueron aumentando de tamaño sucesivamente hasta que en el siglo XIII se fundieron de grandes dimensiones, verdaderamente colosales hasta el siglo XVI.

La materia prima de las campanas ha sido casi siempre el bronce, aunque admitiendo diferentes aleaciones según las épocas y los sitios donde se fundian.

Campana de Cadaqués

El 22 de marzo de 1654 dos galeones, uno holandés y otro genovés, provenientes de Cádiz, naufragaron en aguas catalanas, cerca de la población de Cadaqués. Transportaban un valioso cargamento de monedas, lingotes de plata, vajillas y piedras preciosas.

En un primer momento y tras el relato de un superviviente, las gentes de las poblaciones cercanas se lanzan en busca de la preciada mercancía. El hijo del rey Felipe IV, Juan José de Austria (1629-1679) como Virrey de Cataluña decide declararlo de propiedad pública y pasa a ser la administración la responsable del rescate.

Para ello se encarga al mecánico español Andéu Ximénez para que diseñe una campana con la que realizar los trabajos de recuperación del cargamento.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *