Invento del Autómata

Se trata de una máquina que imita la figura y los movimientos de un ser animado, es un equivalente tecnológico en la actualidad; serían los robots autónomos. Si el robot es antropomorfo se conoce como androide. Históricamente los primeros autómatas se remontan en la Prehistoria donde las estatuas de algunos de sus dioses o reyes despedían fuego de sus ojos, como fue el caso de una estatua de Osiris, otras poseían brazos mecánicos operados por los sacerdotes del templo, y otras, como la de Memnón de Etiopía emitían sonidos cuando los rayos del sol los
iluminaba consiguiendo, de este modo, causar el temor y el respeto a todo aquel que las contemplara. Esta finalidad religiosa del autómata continuará hasta la Grecia Clásica donde existían estatuas con movimiento gracias a las energías hidráulicas.

Esos nuevos conocimientos quedan plasmados en el primer libro que trata la figura de los robots, Autómatcfixie. una de las obras escritas por Herón de Alejandría (10-70) donde explica la creación de mecanismos, muchos basados en los principios del arquitecto griego Philon (siglo IV a.C.) o el ingeniero griego Arquímedes de Siracusa (287-212 a.C.), realizados fundamentalmente como entretenimiento y que imitaban el movimiento, tales como aves que gorjean, vuelan y beben, estatuas que sirven vino o puertas automáticas todas producidas por el movimiento del agua, la gravedad o sistemas de palancas.

También cabe destacar su“ TheAutomaton Theatré' sobre su teatro de marionetas mecánicas que representaban la Guerra de Troya. Aunque Herón de Alejandría, es el primero en recopilar datos sobre los autómatas otros anteriores a él realizaron sus aportaciones como es el caso de Arquitas de Tarento (428-347 a.C.) inventor del tornillo y la polea y famoso por su paloma mecánica capaz de volar gracias a vapor de aire en propulsión. O el terrible sistema descrito por Polibio (200-118 a.C.) y utilizado por el rey Nabis de Esparta (207-192 a.C.), que consistía en un artilugio con forma de mujer con clavos en su pecho y brazos y que abrazaba mortalmente a todo aquel que incumplía sus pagos.

Y otros aún más antiguos, pero de más difícil autentificación, como el mítico Trono de Salomón, descrito en la Biblia y otros textos árabes como un árbol de bronce con pájaros cantores, leones y grifos mecánicos además de ser móvil, pudiendo elevarse desde el suelo hasta el techo.

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